Embajador de la Antártida

Desde la firma del tratado antártico en el año 1959, este inmenso territorio, más grande que Australia, se ha convertido, por acuerdo de los países firmantes en territorio de paz e investigación. La devastación protagonizada por el ser humano desde las primeras exploraciones en el siglo IXX hasta la declaración del citado tratado y el fin de las actividades de caza de ballenas fue inmensa, en lugares como las islas South Georgia se despedazaron 175.000 de estos animales así como cientos de miles de focas y elefantes marinos hasta hacerlos desaparecer de su costa y se introdujeron especies foráneas como renos y ratas que han modificado el hábitat de las especies indígenas. La industria norte europea, principalmente noruega, salpico todas las costas con las llamadas “whales stations” donde se procesaban (despedazaban y extraían el aceite) miles de cetáceos capturados en esas aguas. Hoy en día existe un casi unánime compromiso de todos los países del mundo (salvo Japón y Noruega) de establecer una moratoria en la caza de ballenas. En el difícil mundo en que vivimos, no es habitual encontrar materias en las que casi unánimemente todos los países se pongan de acuerdo y al menos en estos dos puntos, antes citados, se ha logrado. Esto es una buena noticia. Pero sabemos como todo es susceptible de cambio, precisamente por eso debemos estar alerta y vigilantes de que nuestros gobiernos respeten los compromisos adquiridos en los puntos que desarrollan el tratado antártico.

¿El por qué de un viaje a la Antártida?

Todo viajero ha soñado alguna vez con viajar a ese continente lejano e inaccesible. Está lejos y rodeado por mares salvajes, el hielo, el frio extremo y las tempestades son comunes. El barco es casi la única forma de acceder a aquellas regiones con difíciles travesías y finalmente es muy caro. Pero todo lo anterior no hace más que excitar aún más nuestras ganas de visitar el continente helado.Si ya lo has decidido. A continuación te damos las claves para que el viaje de tu elección sea una experiencia inolvidable.

¿Qué mes elijo para mi viaje a la Antártida?

La temporada en que se operan viajes a la Antártida va de primeros de noviembre a finales de marzo. Si viajas a primero de temporada ( noviembre y primeros de diciembre) encontrarás los grandes campos de hielo, y en algún caso problemas para navegarlos, un paisaje virginal donde el blanco predomina. La parte central de la temporada que va desde mediados de diciembre hasta finales de febrero encontraras menos hielo y en las orillas las rocas y la tundra afloran. La navegación en esta temporada es más rápida. Finalmente el mes de marzo es cuando la capa de hielo es menor y los desembarcos son más fáciles. Desde el punto de vista económico los precios son más altos en la parte central de la temporada y en especial en las fechas próximas a las vacaciones navideñas.

¿Elijo el viaje largo de 19/20 días con las islas o solo la península antártica de 10/12 días?

En primer lugar el presupuesto de que dispongas va a marcar tu decisión. Los cruceros que vas a encontrar tendrán usualmente una duración de mínimo 9 días y un máximo de 24. Teniendo en cuenta que el cruce del pasaje Drake lleva dos días en cada sentido el resto del tiempo permitirá o bien visitar las islas periantárticas o bien llegar más lejos en la península. Valora también que el vuelo que te ha permitido llegar al lugar donde vas a embarcar vale igual para el viaje largo que para el más corto.

Un viaje a la Antártida

Avistamiento de ballenas en la Antártida

Como casi en todas las rutas hacia la Antártida e islas, comenzaremos la navegación en la ciudad de Ushuaia (Argentina), aunque también se puede comenzar en Punta Arenas (Chile). Se sigue el canal de Beagle y a eso de la media noche, comienza el baile. Mar abierta y oleaje “alegre”. Unas treinta horas más tarde se avistan las islas Malvinas. Las Malvinas, sin ser bonitas, colinas verdes peladas y acantilados, dejan un buen sabor de boca. Un par de desembarcos en las islas próximas a la principal dan el primer contacto con la fauna antártica: varias clases de pingüinos, gigantescos albatros…Puerto Stanley, la capital, da para un paseo de 45 minutos, beberse algunas pintas de cerveza y aburrirse hasta la hora de zarpar, poco más. De nuevo en el mar, esta vez la travesía será más larga, casi 48 horas, y más movida, atravesamos la convergencia antártica y esto ya sí que son palabras mayores, aquí las olas son de las grandes.

Esta es, sin duda, una de las partes importantes del viaje: Georgia del Sur. La navegación se realiza por la costa norte, a sotavento de los vientos polares. La odisea, del omnipresente Shackleton, ha hecho esta isla famosa, pero también lo es por la cantidad de fauna que en sus playas se concentra, por sus altas montañas de tres mil metros de altura y por la belleza de sus paisajes. El primer desembarco será en Salisbury Plane. El espectáculo es impresionante, más de medio millón de pingüinos rey caminan de un lado para el otro, miles de gigantescos elefantes y leones marinos, inmensas colonias de pollos de pingüino ataviados con sus abrigos de plumas marrones… el espectáculo está servido.

Buque Rompehielos para viajar por la Antártida

Más tarde divisaremos Grytviken y sus calderos gigantes, una visión fantasmagórica después de días de navegación y de solo ver paisaje inmaculados, allí se procesaron decenas de miles cetáceos, pinnípedos y pingüinos para obtener aceite. En este lugar, que fue un claro exponente de la capacidad de exterminio del ser humano, hoy la naturaleza se impone de nuevo y en los muelles donde antaño se despedazaban a las ballenas, hoy corretean los pingüinos rey y los elefantes marinos se desperezan. Un claro ejemplo de lo que no deberemos consentir que vuelva a pasar. Desde Georgia del Sur, nuevamente serán necesarios dos días de navegación para alcanzar las islas Shetland y la península antártica. Aquí el mar puede reservar sorpresas y dependiendo de época del año presentar grandes masa de hielo flotante que dificulta la navegación. Los grandes icebergs y las ballenas hacen su aparición.

Una vez llegados a las Shetland del Sur empezaremos nuestra navegación por los canales antárticos con frecuentes desembarcos en la pingüineras de barbijos y adelia. El espectáculo es inenarrable. Decepción, Livingston, elefante, Pingüino, Jorge V… serán algunas de la islas donde desembarcaremos y realizaremos caminatas. Una vez acabado nuestro tiempo en la Antártida la ruta de vuela dejará atrás las Shetland del Sur para, de nuevo dos días, navegar a través del Drake con destino al canal de Beagle y Ushuaia y allí finalizar nuestra expedición.

Si la ruta elegida es cualquiera de las que nos lleva solamente a la península antártica bien a la parte occidental o al mar de Wedell, nuestro barco se dirigirá directamente al pasaje Drake y tras dos días de navegación alcanzaremos las islas Shetland del Sur, desde este punto las rutas en ambas opciones de viaje ( 11 o 19 días) es la misma.

Antártida. Vida a bordo.

Pareja de pinguinos en la Antártida

En un barco todo es ordenado, la hora de levantarse, el desayuno, la comida, la cena. Pero cada día es distinto al anterior y al posterior. Los desembarcos previstos, el estado de la mar, las condiciones climatológicas, el hielo flotante… A las 7 horas nos despertaran y nos informaran del lugar en el que nos encontramos, la agenda del día, los desembarcos previstos y las conferencias que se darán. Los días de travesía son ocupados con conferencias dadas por el equipo científico (historiador, biólogo, geólogo, ornitólogo,…). Una vez alcanzada la península antártica, los desembarcos ocuparan la actividad diaria y normalmente se realizan dos, uno en la mañana y otro en la tarde.

Los barcos en la Antártida

Barcos para viajar por la Antártida

Las naves en la Antártida, en general no son rompehielos, pero están preparadas y homologadas para la navegación por zonas polares. Su capacidad suele oscilar entre los 70 y los 120 pasajeros y la tripulación entre las 30 y 50 personas, aparte del staff expedicionario. Las cabinas son de diferentes capacidades y categorías y por lo tanto de diferentes precios. Las hay de dos, tres y cuatro plazas y con literas y camas. Igualmente los baños pueden ser privados, compartidos entre dos habitaciones y públicos. La vida abordo ocupa una parte importante en el desarrollo del viaje y en todas las embarcaciones un lugar de máxima importancia es la sala o salas de reunión, donde se dan charlas y conferencias, se realizan proyecciones, etc. Las tripulaciones suelen ser diferentes países y lenguas aunque el idioma común es el ingles. Una gran parte de los capitanes son rusos.

Desembarcos en la Antártida

Desembarco en el viaje a la Antártida

Una vez fijada la hora de desembarco, se acude a la cubierta indicada con la vestimenta completa y tu chaleco salvavidas. Las zodiac suelen estar ocupadas por 8 pasajeros y un tripulante. Con el barco fondeado el trayecto al lugar de desembarco suele oscilar entre los 15 y 20 minutos y dependerá del estado de la mar. Una vez llegados a tierra el staff científico da las instrucciones precisas, delimita el terreno en el que se puede caminar y las distancias a mantener con la fauna. Igualmente se fija la hora en la que retornará al barco la última zodiac. A partir de ese momento cada uno camina con tranquilidad, toma fotos…

Pasaje Drake.

Pasaje Drake viajes a la Antátida

El pasaje Drake se ha ganado un lugar en la historia por tener el clima y los mares más agitados del planeta. Es una zona donde las aguas meridionales rápidas del océano fluyen entre las masas continentales de la tierra de Sudamérica y la Antártida. Las tormentas azotan con frecuencia el océano, con el levantamiento de grandes masas de agua. Normalmente esta travesía ocupa dos días de viaje en cada uno de los trayectos. La vida abordo puede verse afectada por el estado de la mar y por la magnitud de las olas. Es el peaje necesario para descubrir ese increíble continente que es la Antártida.

Video de viaje a la Antártida:

Consejos útiles para viajar a la Antártida:

  • Elegir un barco para viajar a la Antártida con el menor pasaje posible.
  • Participar en todas las caminatas que se organicen en el viaje a la Antártida.
  • Buen nivel de ingles.

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