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Su historia más lejana nos lleva hasta la época de Ciro el
Persa, en el s. VI a. C., cuando fundan ciudades como Samarkanda, Bukhara o
Khiva que más tarde, a lo largo de los siglos, irán siendo protagonistas y
centros de gravedad de muchos de los acontecimientos que ocurrirán en Asia
Central. Por estas tierras, pasaron las caravanas de la Ruta de la Seda,
transportando mercancías y todas las tradiciones, culturas y religiones que, a
través de su largo recorrido desde China hasta Roma, se unían a los
comerciantes. En estas ciudades, se pueden ver los más maravillosos monumentos
del país, cuya arquitectura representa fielmente el arte islámico que se
desarrolló durante los siglos del X al XVI. La Plaza del Reguistán y el Mausoleo
de Tamerlán en Samarkanda, o el conjunto Kalián de Bukhara son verdaderas
bellezas que reúnen el esplendor que acompañó a Asia Central en la época de los
Timuridas, los descendientes del famoso Tamerlán. Khiva, un oasis situado casi
en el extremo occidental del país, entre los límites de los dos mayores
desiertos de la región, abraza en su centro un casco antiguo amurallado donde el
visitante se siente transportado hasta una época lejana.
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