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Tíbet es la región más elevada de la Tierra, con una altitud
media de más de 4.900 m.; por este motivo, a veces recibe el nombre de “techo
del mundo”. Es también una de las regiones más aisladas del planeta, rodeada en
tres partes por vastos sistemas montañosos: el Himalaya al sur, la cordillera
Karakoram al oeste y las montañas Kunlun al norte. En la primera de las rutas
que proponemos, desde Kathmandú se vuela a Lhasa, donde comienza la visita a
Tíbet. Lhasa, la capital del país, dará a conocer el Potala y el Norbulinga,
palacios del hoy exiliado Dalai Lama, jefe espiritual de los tibetanos. Desde
allí una vertiginosa y espectacular carretera conduce a Gyantse y al monasterio
de Palkor. En la ciudad de Shigatse, se visitará el monasterio de Tashilunpo,
fundado en el siglo XV, uno de los más grandes e impresionantes del Tíbet. Por
último y tras disfrutar de magníficas vistas del Everest y Shishapangma desde el
pueblo de Tingri, la carretera conducirá al pueblo fronterizo de Zangmu. El
cambio climático es evidente, atrás queda la vertiente norte seca y desértica y
delante aparece un clima húmedo con vegetación alpina.
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